La UCA identifica nuevas áreas prioritarias para mejorar la conservación del charrancito común 26 août 2026
Un estudio liderado por investigadores del INMAR demuestra, mediante el seguimiento con dispositivos GPS, que algunas zonas clave para esta pequeña ave marina quedan fuera de los espacios protegidos específicamente designados para su conservación
Un equipo de investigadores de la Universidad de Cádiz ha identificado nuevas áreas prioritarias para mejorar la conservación del charrancito común (Sternula albifrons), una pequeña ave marina que encuentra en la Bahía de Cádiz una de sus principales zonas de reproducción en España. El estudio demuestra que, aunque la Red Natura 2000 ofrece una protección significativa para la especie, algunas de las áreas más importantes que utiliza durante la época de cría quedan fuera de los espacios específicamente designados para su conservación.
La investigación, publicada en la revista científica Ocean & Coastal Management, ha sido liderada por Andrés de la Cruz, investigador del departamento de Biología de la Universidad de Cádiz y del Instituto Universitario de Investigación Marina (INMAR), junto a un equipo formado por personal investigador de la UCA y especialistas del Instituto de Ciencias del Mar (ICM-CSIC), la Universidad de Coimbra y otras instituciones nacionales e internacionales. El trabajo analiza hasta qué punto la actual red de espacios protegidos responde a las necesidades reales de una especie altamente móvil, cuya supervivencia depende tanto de las colonias de cría como de las zonas donde encuentra alimento.
Para llevar a cabo la investigación, el equipo realizó el seguimiento de 29 ejemplares adultos mediante dispositivos GPS de última generación durante dos temporadas reproductoras consecutivas. Gracias a esta tecnología fue posible registrar más de 260.000 posiciones y reconstruir con gran precisión los desplazamientos diarios de las aves, identificando las áreas que utilizan con mayor frecuencia para alimentarse mientras crían a sus pollos.

@Fotos cedidas por Andrés de la Cruz
A partir de esta información, los investigadores compararon las zonas de mayor uso con los límites de la Red Natura 2000 y con las Zonas de Especial Protección para las Aves (ZEPA) declaradas específicamente para la conservación del charrancito común. Los resultados muestran que una parte importante de estas áreas esenciales queda protegida por la Red Natura 2000 en su conjunto. Sin embargo, cuando el análisis se centra exclusivamente en las ZEPA designadas para esta especie, la coincidencia resulta mucho menor, lo que pone de manifiesto la necesidad de revisar periódicamente estos espacios incorporando información científica actualizada sobre el comportamiento de las aves.
Asimismo, el estudio demuestra que proteger una especie no depende únicamente de ampliar la superficie de los espacios protegidos, sino de garantizar que estos incluyan las zonas que realmente utiliza para desarrollar su ciclo vital. En el caso del charrancito común, conocer con precisión dónde se alimenta durante la reproducción permite identificar áreas cuya conservación resulta esencial para mantener poblaciones viables a largo plazo.
Es interesante indicar que este trabajo ha sido posible gracias a los avances tecnológicos en dispositivos de seguimiento, cuya miniaturización permite estudiar especies de pequeño tamaño con un nivel de detalle impensable hace apenas unos años. El charrancito común apenas supera los 45 gramos de peso, por lo que el uso de emisores GPS adaptados a sus características ha abierto nuevas posibilidades para comprender sus movimientos y mejorar la planificación de las medidas de conservación.
De igual forma, los resultados adquieren especial relevancia en el contexto de los compromisos internacionales para proteger al menos el 30 % de la superficie terrestre y marina antes de 2030. Los investigadores destacan que alcanzar este objetivo no pasa únicamente por incrementar el número de espacios protegidos, sino también por asegurar que su delimitación responda al conocimiento científico más actualizado sobre las especies que se pretende conservar.
La investigación refuerza además la trayectoria de la Universidad de Cádiz en el estudio y conservación de la biodiversidad marina y costera. El trabajo se enmarca en el proyecto SEANIMALMOVE, centrado en el seguimiento de los movimientos y la dinámica poblacional de vertebrados marinos frente a los efectos del cambio global, y ha contado con financiación de la Junta de Andalucía, la Unión Europea y diferentes programas nacionales e internacionales de investigación.
Referencia bibliográfica: De la Cruz, A., Korneeva, Y., Martín, N., Forján, A., Couso, M., Montesinos, J. M., Pérez-Hurtado, A., Castro, M., Álvarez, A., Pereira, J. M., Paiva, V. H., Ramos, J. A., Márquez-Rodríguez, A., Reyes-González, J. M. y Arroyo, G. M. (2026): ‘Quality over quantity: Assessing Natura 2000 coverage of Little Tern core areas’. Ocean & Coastal Management, 279, 108271. https://doi.org/10.1016/j.ocecoaman.2026.108271
