“Las universidades tienen un potencial transformador en lo que se refiere a la prevención de la violencia de género” 3 julio 2026
La Universidad de Cádiz refuerza su compromiso con la cooperación internacional y la igualdad de género con el liderazgo del proyecto Fortalecimiento institucional de cooperación internacional para la erradicación de la Violencia de Género a través de la Aplicación Web APPRECO, una iniciativa que se desarrollará en universidades cubanas gracias al respaldo de la Agencia Andaluza de Cooperación Internacional al Desarrollo (AACID).
El proyecto, dirigido por la investigadora Inmaculada Menacho, apuesta por la formación, el trabajo en red y la innovación tecnológica como herramientas para prevenir y abordar la violencia de género desde el ámbito universitario. Entre sus principales líneas de actuación destacan el desarrollo de la aplicación web APPRECO y la creación de la red de cooperación CUCAGEN, que conectará instituciones académicas de España y Cuba.
Conversamos con Inmaculada Menacho para conocer cómo surge esta iniciativa, cuáles son sus objetivos y qué impacto social y educativo espera generar en las comunidades universitarias participantes.
La Universidad de Cádiz lidera un proyecto internacional contra la violencia de género en universidades cubanas. ¿Cómo nace esta iniciativa y qué necesidades busca cubrir?
Esta iniciativa nace de un proceso que ha ido madurando de forma progresiva y fundamentada. Todo comenzó con la Misión de Identificación de Fortalecimiento Institucional del Plan Propio de Cooperación Internacional de la Universidad de Cádiz en 2022-2023, que nos permitió conocer de primera mano la realidad cubana y establecer los primeros vínculos con la CUJAE. A partir de ahí, realizamos una segunda acción de Formación Especializada que nos permitió profundizar en las necesidades detectadas y consolidar la relación con nuestras instituciones contrapartes.
En ese primer contacto con el terreno identificamos una realidad muy concreta: existía una carencia significativa de capacitación y liderazgo en materia de violencia de género entre el Personal Docente e Investigador, así como entre los profesionales que trabajan en contextos comunitarios. Además, constatamos la inexistencia de programas específicos para la prevención y el abordaje de las problemáticas vinculadas a la equidad de género, y la ausencia de técnicas psicológicas validadas para la evaluación y tratamiento de los agresores en contextos comunitarios, una población que en la práctica resultaba inaccesible.
Este diagnóstico se enmarca en un contexto global que no podemos ignorar: a nivel mundial, el 26% de las mujeres de 15 años o más que alguna vez estuvieron en pareja fueron objeto de violencia física y/o sexual al menos una vez en su vida. La violencia de género es, por tanto, un problema estructural que requiere respuestas igualmente estructurales. Cuba, además, cuenta con un marco legislativo favorable para este tipo de intervención: su nueva Constitución ratifica el principio de igualdad y no discriminación contra las mujeres, y diversas organizaciones ciudadanas están impulsando la adopción de una Ley Integral Contra la Violencia de Género. Este contexto nos brinda la oportunidad de intervenir de manera alineada con las propias aspiraciones del país.
“La violencia de género es, por tanto, un problema estructural que requiere respuestas igualmente estructurales”
APPRECO será una de las herramientas clave del proyecto. ¿Qué tiene de innovadora esta aplicación web y cómo puede ayudar a prevenir situaciones de violencia de género en el entorno universitario?
APPRECO representa, sin duda, uno de los elementos más innovadores de este Proyecto. Esta herramienta tiene su fundamento teórico en la terapia Cognitivo-Conductual de Aaron Beck, según la cual una misma situación puede ser interpretada de formas muy distintas por cada persona, dando lugar a pensamientos que generan emociones y que, a su vez, desencadenan determinadas conductas. Aplicado al ámbito de la violencia de género, esto significa que la aplicación permite al agresor identificar y comprender la dinámica cognitiva y emocional que lo conduce a la conducta violenta, ofreciéndole herramientas para interrumpirla.
A esto se añade un elemento diferenciador: el proceso de registro no es meramente instrumental, sino que lleva asociado un componente de aprendizaje activo. A través de un sistema de reforzamiento por niveles de consecución, los agresores aprenden a registrar sus propios pensamientos, emociones y conductas, lo que supone una novedad significativa para una población habitualmente poco habituada a este tipo de introspección. APPRECO funciona así tanto como herramienta de autorregistro como de dispositivo de cambio cognitivo, y su diseño la hace aplicable a cualquier contexto, universitario o no.
El hecho de que sea una herramienta web también la hace especialmente pertinente para el contexto universitario cubano, donde el equipo del Centro de Referencia para la Educación Avanzada (CREA) de la CUJAE ya tiene integradas las TIC en su metodología de trabajo habitual. Nuestra propuesta es validar su usabilidad en la comunidad universitaria cubana para, progresivamente, hacerla extensible a otros destinatarios y contextos. Este carácter escalable es, en sí mismo, una garantía de sostenibilidad del proyecto más allá de su período de ejecución.
“La aplicación permite al agresor identificar y comprender la dinámica cognitiva y emocional que lo conduce a la conducta violenta, ofreciéndole herramientas para interrumpirla”
El proyecto conecta a universidades de España y Cuba a través de la red CUCAGEN. ¿Qué valor aporta esta cooperación internacional en un tema tan sensible y prioritario?
La red CUCAGEN es mucho más que una estructura de coordinación entre instituciones: es la materialización de un compromiso compartido entre universidades de España y Cuba para avanzar juntas en la erradicación de la violencia de género. Conecta a la Universidad de Cádiz con la CUJAE como entidades principales, e incorpora también a las Universidades de Camagüey y Oriente, que cuentan con Cátedras de Género con una trayectoria consolidada y una amplia experiencia en el trabajo con sus comunidades universitarias y territoriales.
El valor de esta cooperación es múltiple. Por un lado, permite transferir conocimiento y buenas prácticas desarrolladas en el contexto español —como nuestra experiencia de trabajo con hombres condenados por violencia de género en medidas alternativas al internamiento— hacia un contexto donde estas herramientas aún no existen. Por otro, facilita un enriquecimiento mutuo: la realidad cubana, con sus particularidades culturales, legislativas y sociales, nos interpela y nos obliga a adaptar nuestros enfoques, haciéndolos más universales y robustos.
Además, CUCAGEN no nace en el vacío: se apoya en una trayectoria previa de colaboración entre la UCA y universidades iberoamericanas, que incluye proyectos financiados por la AACID desde 2015, el I Encuentro Iberoamericano celebrado en la Universidad de Concepción (Chile) con participación de la CUJAE, y capacitaciones impartidas en Argentina y Uruguay. Todo este recorrido nos ha enseñado que la cooperación internacional en materia de género es especialmente poderosa cuando se construye sobre relaciones de confianza y cuando las instituciones contrapartes son co-protagonistas del proceso, no meras receptoras. Por eso CUCAGEN se integrará como línea específica de la Red Iberoamericana INTED, amplificando su alcance y garantizando su continuidad.
“La cooperación internacional en materia de género es especialmente poderosa cuando se construye sobre relaciones de confianza”

Más allá de la sensibilización, ¿qué cambios concretos se espera generar en la comunidad universitaria cubana gracias a esta iniciativa?
Esta es una pregunta que nos hemos formulado desde el principio del diseño del proyecto, porque la cooperación al desarrollo tiene que poder rendir cuentas de cambios reales y verificables. Nos hemos marcado objetivos ambiciosos pero alcanzables: esperamos que al menos el 50% del profesorado mejore sus puntuaciones en equidad de género en las evaluaciones pre-post, y que el 40% del alumnado consiga avances similares. El 80% de las personas participantes debería reportar una satisfacción alta con la capacitación recibida.
Pero más allá de los indicadores, los cambios que queremos generar son de fondo. En primer lugar, el proyecto formará a aproximadamente 1.500 personas —unas 900 mujeres y 600 hombres— entre alumnado y profesorado de carreras STEM de la CUJAE, la Universidad de Camagüey y la Universidad de Oriente, así como profesionales de las Cátedras de Género y equipos del CREA. No es solo formación puntual: es la construcción de una masa crítica de profesionales con capacidad de liderazgo en materia de género dentro de sus propias instituciones.
En segundo lugar, se crearán materiales e instrumentos validados que permanecerán en las universidades cubanas: guías metodológicas, instrumentos psicológicos adaptados al contexto, publicaciones científicas, y la propia aplicación APPRECO operativa para su uso continuado. En tercer lugar, se pondrán en marcha líneas de investigación conjunta entre las universidades participantes sobre equidad de género, lo que garantiza que el proyecto no termina cuando acaba la financiación, sino que sigue generando conocimiento y práctica. En definitiva, lo que buscamos es contribuir a crear una estructura desde la que la propia comunidad universitaria cubana pueda detectar situaciones de riesgo, abordar los casos de violencia de género y continuar avanzando de forma autónoma.
“Buscamos contribuir a crear una estructura desde la que la propia comunidad universitaria cubana pueda detectar situaciones de riesgo, abordar los casos de violencia de género y continuar avanzando de forma autónoma”
La iniciativa combina cooperación internacional, innovación tecnológica y compromiso social. ¿Qué papel pueden desempeñar las universidades como agentes activos en la prevención de la violencia de género y la promoción de una cultura de igualdad?
Las universidades tienen un potencial transformador en lo que se refiere a la prevención de la violencia de género. No son solo lugares donde se transmite conocimiento: son espacios donde se forman las personas que van a ocupar posiciones de liderazgo en todos los ámbitos de la sociedad. Si conseguimos que esas personas salgan de la universidad con una sólida perspectiva de género y con las herramientas para detectar y actuar frente a situaciones de violencia, el impacto se multiplica de forma exponencial.
En el caso de las universidades cubanas con las que trabajamos, esto cobra una dimensión especial. La CUJAE, por ejemplo, forma a más de 7.500 jóvenes en carreras STEM, con una mayoría de mujeres entre su alumnado, pero donde los hombres siguen ocupando la mayor parte de los cargos directivos. Trabajar la equidad de género en ese entorno no es solo un ejercicio de concienciación: es actuar sobre las estructuras que reproducen la desigualdad. Y la universidad tiene la legitimidad, los recursos y la misión institucional para hacerlo.
Desde la Universidad de Cádiz a través de su Plan Estratégico, lleva años comprometida con la idea de que la universidad actúa como entidad transformadora de la realidad social. Este nuevo proyecto, con APPRECO y CUCAGEN como herramientas, es una apuesta por profundizar en ese rol, esta vez desde la innovación tecnológica y la cooperación internacional. Porque la igualdad de género no es solo un objetivo de desarrollo sostenible —el ODS 5— sino un derecho humano que las universidades tienen la responsabilidad de defender y promover, tanto en sus aulas como más allá de ellas.
“Trabajar la equidad de género en ese entorno no es solo un ejercicio de concienciación: es actuar sobre las estructuras que reproducen la desigualdad”
