“El objetivo es que la UCA participe más, coordine más y presente cada vez mejores propuestas” 18 septiembre 2026
Melania Rivers, asesora del rector para el Impulso de Proyectos Internacionales y Estratégicos, analiza las oportunidades de la UCA para reforzar su participación y liderazgo en proyectos europeo
El futuro de una universidad comienza a tomar forma mucho antes de llegar a las aulas o a los laboratorios. Nace en una idea, crece en el diálogo entre personas e instituciones y avanza cuando encuentra los recursos que permiten hacerla realidad. Recorrer ese camino exige visión para reconocer oportunidades, capacidad para conectar el talento y precisión para convertir una aspiración compartida en un proyecto sólido.
En ese espacio entre lo que se imagina y lo que se hace posible desarrolla su labor Melania Rivers, asesora del rector para el Impulso de Proyectos Internacionales y Estratégicos de la Universidad de Cádiz. Conversamos con ella sobre la búsqueda de financiación, el apoyo al personal investigador y el trabajo que hay detrás de iniciativas como SEAGROW-EDL, que ha obtenido 800.000 euros de financiación europea. Una mirada a cómo se escriben los proyectos que abren nuevas posibilidades para la comunidad universitaria.
Como asesora del rector para el Impulso de Proyectos Internacionales y Estratégicos, ¿cuáles son los principales objetivos de trabajo y qué tipo de financiación se intenta conseguir para la Universidad de Cádiz?
Mi trabajo se sitúa en un punto muy concreto: identificar oportunidades que tengan sentido para la Universidad de Cádiz y ayudar a convertirlas en proyectos competitivos. Esto implica conocer las capacidades de nuestros equipos, anticipar convocatorias, detectar perfiles con potencial y construir una cartera de proyectos con lógica científica e institucional.
La financiación europea ocupa una parte importante de este trabajo. Horizon Europe ofrece oportunidades para investigación colaborativa, ciencia excelente, atracción de talento e innovación; Erasmus+ permite avanzar en cooperación, formación y fortalecimiento institucional; e Interreg conecta nuestras capacidades con retos territoriales y regionales. Cada instrumento responde a objetivos diferentes y hay que elegir bien dónde concentrar el esfuerzo.
Contamos además con dos activos institucionales muy importantes: la Oficina de Proyectos Europeos e Internacionales, la OPEI, y la Oficina de Relaciones Internacionales, con una experiencia muy consolidada en Erasmus+. Mi función es trabajar junto a estas estructuras y reforzar la planificación y el acompañamiento de aquellas iniciativas que requieren una preparación estratégica especial.
El objetivo es que la UCA participe más, coordine más y presente cada vez mejores propuestas.
SEAGROW-EDL ha conseguido 800.000 euros de financiación europea y una valoración de 91 puntos sobre 100. ¿Qué supone este logro y qué crees que ha hecho destacar la propuesta?
SEAGROW-EDL es un buen ejemplo de cómo una capacidad institucional puede convertirse en un proyecto europeo competitivo. Aborda uno de los grandes desarrollos actuales de la educación superior europea: facilitar la creación y acreditación de titulaciones conjuntas europeas.
La propuesta reúne a universidades de dos alianzas, SEA-EU y NEOLAiA, y a agencias nacionales de evaluación y acreditación. Podemos así trabajar sobre titulaciones y procedimientos reales, comparar distintos sistemas y desarrollar herramientas que puedan utilizar posteriormente otras universidades.
Creo que su principal fortaleza es la coherencia: un problema europeo claramente identificado, un consorcio construido para abordarlo, una metodología muy operativa y resultados transferibles. La evaluación reconoció especialmente su relevancia e impacto y la calidad del diseño y del consorcio.
Para la UCA supone también liderar un proyecto vinculado directamente con una prioridad estratégica europea y adquirir experiencia que podremos trasladar a nuevas iniciativas.
“SEAGROW-EDL es un buen ejemplo de cómo una capacidad institucional puede convertirse en un proyecto europeo competitivo”
¿Qué oportunidades abrirá este proyecto para el conjunto de la Universidad de Cádiz?
Nos permitirá participar directamente en la construcción de procedimientos para desarrollar titulaciones conjuntas europeas y trabajar muy de cerca con agencias de calidad y universidades sometidas a sistemas regulatorios diferentes.
Tiene una aplicación directa en nuestra propia Universidad. SEA-EU ofrece un espacio extraordinario para avanzar en titulaciones conjuntas, movilidad integrada, formación doctoral y nuevas formas de cooperación académica. SEAGROW-EDL puede ayudarnos a resolver algunas de las barreras que aparecen cuando queremos llevar esa cooperación a la práctica.
También genera capacidad institucional. Los buenos proyectos dejan equipos con mayor experiencia, procedimientos reutilizables, relaciones internacionales más sólidas y personas preparadas para coordinar iniciativas progresivamente más complejas. Ese aprendizaje acumulado es uno de los retornos más importantes de la financiación europea.
Al leer esta entrevista, algún investigador quizá se pregunte: «Tengo una idea, ¿por dónde empiezo para convertirla en un proyecto y conseguir financiación?». ¿Qué primeros pasos le recomendarías y qué apoyo puedes ofrecerle?
Lo primero que le diría es que nos contacte pronto. Basta con una buena idea, una línea científica que quiera desarrollar o un objetivo para su carrera investigadora.
A partir de ahí analizamos qué quiere conseguir, cuál es su trayectoria, qué resultados espera, qué socios podría necesitar y qué instrumento resulta más adecuado. Una idea puede encontrar su lugar en un proyecto colaborativo de Horizon Europe, una MSCA, Erasmus+, Interreg o requerir un recorrido previo para competir posteriormente en una convocatoria ERC.
Después trabajamos desde la perspectiva de quien va a evaluar la propuesta: por qué el problema es relevante, qué avance se propone, por qué ese equipo puede conseguirlo y qué impacto tendrán los resultados. Ordenar esas preguntas desde el principio mejora mucho una candidatura.
La OPEI y la Oficina de Relaciones Internacionales ofrecen un acompañamiento muy valioso desde sus respectivos ámbitos. Mi trabajo se centra especialmente en el análisis estratégico, las candidaturas coordinadas, la redacción y revisión de propuestas y la identificación de oportunidades en las que merece la pena realizar una apuesta institucional.
“Basta con una buena idea, una línea científica que quiera desarrollar o un objetivo para su carrera investigadora”
El ciclo ‘Impulsa tus proyectos europeos’ ha recorrido los cuatro campus de la UCA. A partir de esta experiencia, ¿qué conclusiones has extraído sobre las necesidades del personal investigador y los principales retos que afronta para participar en proyectos europeos?
He encontrado mucho interés y capacidades científicas que pueden tener una presencia europea mayor. El reto principal es convertir una trayectoria investigadora y una buena idea en una estrategia de participación.
Las convocatorias europeas son exigentes, utilizan un lenguaje específico y requieren anticipación. El personal investigador necesita saber qué oportunidades encajan realmente con su perfil, cuándo debe empezar a prepararlas y qué espera encontrar un evaluador.
Este año hemos hecho un esfuerzo importante con las Marie Skłodowska-Curie Postdoctoral Fellowships. Hemos acompañado a investigadores y supervisores y las candidaturas han alcanzado las 36, más del doble que en la convocatoria anterior. Ahora estamos trabajando con las Doctoral Networks, una oportunidad excelente para crear redes internacionales de formación doctoral, trabajar con empresas y formar investigadores en entornos internacionales e intersectoriales. El próximo 21 de septiembre tendremos una sesión específica para preparar estas propuestas.
La experiencia confirma que debemos llegar antes al personal investigador y adaptar el acompañamiento al tipo y nivel de candidatura.
En tus sesiones abordas la dimensión europea de la carrera académica. ¿Qué impacto real tiene para un joven investigador o un grupo consolidado participar en redes e iniciativas internacionales?
Puede tener un impacto enorme cuando existe una estrategia detrás. Europa ofrece instrumentos que pueden acompañar distintas etapas de una carrera investigadora y ayudar a ganar autonomía, construir equipos y desarrollar liderazgo científico.
Una MSCA Postdoctoral Fellowship puede fortalecer el perfil de un investigador posdoctoral mediante un proyecto propio y una experiencia internacional. Las Doctoral Networks permiten a los grupos construir redes estables de formación e investigación con universidades, centros y empresas. Y, para determinados perfiles, el European Research Council representa el nivel más exigente de financiación europea para investigación de frontera.
Por eso es importante identificar perfiles competitivos con tiempo. Una candidatura ERC se construye durante años: con preguntas científicas ambiciosas, resultados relevantes, autonomía, experiencia internacional y capacidad progresiva de liderazgo.
Esto tiene también una dimensión institucional. La internacionalización es una herramienta para construir excelencia científica y mejorar la propia Universidad, como se expresa en nuestro Plan de Internacionalización de la Universidad de Cádiz 2026-2030. Por ejemplo, las nuevas bases de las convocatorias de centros de excelencia Severo Ochoa y María de Maeztu son muy ilustrativas: incorporan la presencia de proyectos ERC al propio umbral de liderazgo internacional. Trabajar las carreras investigadoras con esta perspectiva fortalece al investigador, a sus grupos y a la institución.
“La internacionalización es una herramienta para construir excelencia científica y mejorar la propia Universidad”
Mirando al futuro, ¿qué proyectos o iniciativas te gustaría impulsar y qué prioridades marcarán tus próximos pasos?
Una prioridad clara es construir una cartera sólida de candidaturas ERC. Tenemos que identificar perfiles competitivos, trabajar con suficiente anticipación y ayudar al personal investigador con potencial ERC a desarrollar una estrategia para llegar en buenas condiciones a estas convocatorias.
También queremos aumentar la participación y, especialmente, el liderazgo de la UCA en proyectos colaborativos de Horizon Europe, aprovechar SEA-EU para construir consorcios más estables y seguir desarrollando oportunidades como las MSCA Doctoral Networks.
En Erasmus+ tenemos también un recorrido importante. La UCA cuenta con una experiencia internacional muy consolidada que debemos aprovechar para aumentar nuestra coordinación de proyectos de cooperación, innovación educativa y fortalecimiento institucional. Con la apertura del nuevo programa pondremos en marcha un acompañamiento específico a las candidaturas, capitalizando la experiencia y el trabajo ya desarrollado por la Oficina de Internacionalización y ordenándolo en un programa que acompañe a los equipos desde la definición inicial de la idea hasta la preparación y presentación de la propuesta.
Todo ello requiere trabajar con una cartera de proyectos: saber qué vamos a presentar este año, qué candidaturas necesitan uno o dos años de preparación, qué grupos tienen capacidad para coordinar y qué capacidades queremos construir como Universidad.
Más allá de las convocatorias y de la financiación, ¿qué papel crees que pueden desempeñar los proyectos internacionales en el futuro de la Universidad de Cádiz?
Creo que pueden ayudarnos a pensar qué universidad queremos ser. La UCA tiene una posición especialmente interesante: cuatro campus, una relación muy estrecha con sus ciudades y con un territorio diverso y, además, privilegiado, y una enorme capacidad para conectar conocimiento, formación, empresas, administraciones y sociedad. Esa vinculación nos permite desarrollar proyectos con capacidad real para transformar nuestro entorno y, al mismo tiempo, llevar nuestros conocimientos y nuestras capacidades a redes internacionales.
Para mí, el impacto significa precisamente eso: que lo que hacemos contribuya a cambiar y mejorar nuestro entorno y, desde nuestra escala, también el mundo. Los grandes retos sociales, ambientales, tecnológicos y económicos necesitan colaboración y conocimiento, y necesitan también el espíritu crítico que la universidad nunca debe perder. Nuestra función es hacernos preguntas, cuestionar lo establecido, generar conocimiento y plantear alternativas.
Y para conseguirlo tenemos que abrir puertas. Los proyectos internacionales deben involucrar cada vez más al conjunto de la comunidad universitaria: PDI, PTGAS y estudiantes. Todos tenemos conocimiento, experiencia y capacidades que aportar. Cuanto más conectemos esas capacidades dentro de la propia Universidad —entre facultades, institutos de investigación, disciplinas, áreas de conocimiento y distintos colectivos—, con nuestro territorio y con otras universidades y organizaciones internacionales, mayor será nuestra capacidad para generar cambios reales. Y esa capacidad de transformar es, al final, una de las principales razones de ser de la universidad.
“Los proyectos internacionales deben involucrar cada vez más al conjunto de la comunidad universitaria: PDI, PTGAS y estudiantes”
