“El éxito del Plan de Internacionalización radica en que toda la comunidad universitaria lo integre como propio” 10 julio 2026
La vicerrectora de Internacionalización destaca el carácter transversal y sistemático del documento, recientemente aprobado y con vigencia hasta 2030
La internacionalización forma parte del origen mismo de la Universidad. Sin el intercambio de conocimientos, estudiantes y profesorado sería difícil entender la evolución del mundo académico, desde las primeras universidades europeas hasta la actualidad. En esta entrevista, la vicerrectora de Internacionalización de la Universidad de Cádiz, Marcela Iglesias, defiende que esa dimensión internacional debe ser asumida como una responsabilidad compartida por toda la comunidad universitaria. La movilidad va mucho más allá de una estancia en el extranjero: impregna la docencia, la investigación, la gestión universitaria y la manera de relacionarse con otras instituciones y sociedades. El Plan de Internacionalización, recientemente aprobado por el Consejo de Gobierno, profundiza en esa visión estratégica y refuerza la apuesta de la UCA por una universidad abierta al mundo, más allá del Estrecho, del Atlántico y de los Pirineos.
La Universidad de Cádiz acaba de aprobar su nuevo Plan de Internacionalización. ¿Qué necesidades cubre este documento estratégico y qué aporta respecto a la situación anterior?
El Plan de Internacionalización pretende convertirse en un marco sistemático, coordinado y transversal que permita integrar y orientar todas las políticas, programas e iniciativas relacionadas con la internacionalización de nuestra universidad. No se trata únicamente de un documento del Vicerrectorado de Internacionalización, sino de una hoja de ruta para toda la institución. Además, responde a un mandato normativo. La Ley Orgánica del Sistema Universitario (LOSU) establece que las universidades deben diseñar e implementar un plan de internacionalización acorde con la legislación vigente y con la estrategia de la comunidad autónoma correspondiente. En nuestro caso, el documento también incorpora las directrices de la Ley para el Avance de las Universidades Públicas de Andalucía (LUPA) y de los nuevos Estatutos de la Universidad de Cádiz.
Pero también responde a un contexto europeo. La estrategia europea para las universidades apuesta claramente por instituciones más abiertas, conectadas e internacionales. Nuestro plan intenta armonizar todos esos niveles: el europeo, el nacional, el autonómico y el propio de la Universidad de Cádiz.
Uno de los conceptos que más se repite en el documento es el de transversalidad. ¿Qué significa realmente internacionalizar una universidad de forma transversal?
Significa entender que la internacionalización no puede limitarse a un único servicio o a un solo colectivo. Debe impregnar todas las actividades de la universidad y llegar a toda la comunidad universitaria: al personal docente e investigador, al PTGAS y, por supuesto, al estudiantado. Además, es un proceso progresivo. Una universidad no se internacionaliza de un día para otro ni puede hacerlo solo en un ámbito concreto. No tendría sentido. La internacionalización debe formar parte de todas las misiones de la universidad.
Nuestro sistema de dirección estratégica identifica cuatro grandes ejes transversales: internacionalización, digitalización, sostenibilidad y personas. Estos cuatro ejes deben estar presentes en la docencia, la investigación, el desarrollo económico y el desarrollo social y cultural. Esa es precisamente la filosofía que inspira este plan.
Una universidad no se internacionaliza de un día para otro ni puede hacerlo solo en un ámbito concreto. No tendría sentido.
¿Cómo se ha elaborado un documento de estas características?
Lo primero fue realizar un diagnóstico muy profundo de la situación de la UCA. Analizamos siete ámbitos estratégicos relacionados con la internacionalización: la oferta académica, la investigación, la formación idiomática, la internacionalización del currículo, la movilidad, la cooperación y otros aspectos fundamentales para conocer cuál era nuestro punto de partida. Pero, sobre todo, quisimos que fuera un proceso participativo. Mantuvimos reuniones con equipos decanales, direcciones de departamentos, institutos de investigación, diferentes servicios universitarios y con otros vicerrectorados. Escuchamos necesidades, detectamos fortalezas y analizamos aquellos aspectos susceptibles de mejora. A partir de ese trabajo identificamos qué estábamos haciendo bien y qué cuestiones debíamos reforzar. Precisamente de esas oportunidades de mejora nacen las acciones concretas del plan.
¿Cuáles son las principales líneas de actuación del plan?
El plan se articula en cinco grandes objetivos generales, de los que derivan distintos objetivos específicos y, finalmente, un conjunto de 74 acciones que pretendemos desarrollar entre 2026 y 2030, coincidiendo con el actual mandato del equipo de gobierno.
Naturalmente, es un documento vivo. El contexto internacional cambia constantemente y surgirán nuevas oportunidades o nuevas necesidades. Algunas acciones se completarán antes de esos cuatro años y aparecerán otras nuevas. Lo importante es disponer de un marco estratégico que nos permita avanzar de forma coordinada. Ahora mismo estamos trabajando precisamente en esa segunda fase: convertir el plan estratégico en un plan operativo que facilite su aplicación práctica.
“Estamos trabajando para convertir el plan estratégico en un plan operativo que facilite su aplicación práctica”
Usted ha insistido en varias ocasiones en que este no es sólo el plan del Vicerrectorado de Internacionalización.
Ese es probablemente el mensaje más importante. Este documento no habría sido posible sin la participación de muchísimas personas de la Universidad de Cádiz. Desde el diagnóstico inicial hasta el borrador definitivo hemos trabajado con representantes de prácticamente todos los colectivos. Recuerdo reuniones de varias horas con decanos, directores de departamento o responsables de distintos servicios analizando acción por acción, proponiendo mejoras, incorporando nuevas ideas o modificando algunas de las que inicialmente habíamos planteado. Gracias a ese proceso participativo el documento final es mucho mejor que el primer borrador.
Ahora comienza la parte realmente importante: ponerlo en práctica. Siempre digo que el éxito de su implementación radica en que cada uno se apropie del plan y asuma la responsabilidad que le corresponde. Desde el Vicerrectorado podemos coordinar, hacer seguimiento y evaluar su desarrollo, pero solo tendrá éxito si toda la universidad se implica.
¿Qué se le puede decir a quienes piensan que la movilidad internacional se queda únicamente en el Programa Erasmus para el alumnado?
Que esa visión ya se ha quedado pequeña. Hoy entendemos la movilidad como una oportunidad para todos los colectivos de la universidad. Evidentemente, sigue siendo muy importante que los estudiantes realicen estancias en el extranjero, pero esa posibilidad también debe llegar al profesorado y al PTGAS. Disponemos de programas Erasmus para impartir docencia o recibir formación en universidades extranjeras, ayudas para estancias de investigación, convocatorias para prácticas internacionales del alumnado y, desde el curso pasado, hemos ampliado también las posibilidades para realizar prácticas fuera de Europa, especialmente en América Latina y África.
Sin embargo, solo una parte relativamente pequeña de la comunidad universitaria puede realizar una estancia internacional. Si analizamos el conjunto de la comunidad universitaria, la movilidad física apenas alcanza al cinco por ciento.
Por eso es importante completarla con lo que se denomina la internacionalización en casa. La idea es que cualquier persona, aunque no pueda desplazarse físicamente a otro país, tenga la oportunidad de vivir experiencias internacionales desde la propia Universidad de Cádiz.
“Si analizamos el conjunto de la comunidad universitaria, la movilidad física apenas alcanza al cinco por ciento”
¿Cómo se consigue esa internacionalización sin necesidad de viajar?
Por ejemplo, con los proyectos COIL (Collaborative Online International Learning), que permiten que estudiantes y profesorado de distintas universidades trabajen conjuntamente en una misma asignatura mediante actividades virtuales. También favorecemos la participación de profesorado internacional en nuestras aulas, organizamos semanas internacionales dirigidas al personal universitario, impulsamos la International Summer School y fomentamos los intercambios lingüísticos tanto presenciales como virtuales. Todo ello hace que nuestros estudiantes convivan con alumnado y profesorado procedente de otros países, desarrollen competencias interculturales y mejoren su formación en lenguas extranjeras sin necesidad de abandonar su campus.
La Universidad de Cádiz lidera la alianza universitaria europea SEA-EU, uno de sus emblemas en cuanto a cooperación académica. ¿Qué supone este proyecto dentro de la estrategia internacional de la UCA?
SEA-EU constituye probablemente el proyecto de internacionalización más importante que tiene actualmente la Universidad de Cádiz. Nos sitúa en una posición de liderazgo internacional. Coordinamos una alianza integrada actualmente por nueve universidades europeas y eso nos obliga a trabajar de forma permanente en el diseño de titulaciones conjuntas, proyectos de investigación, iniciativas de innovación docente y programas de movilidad mucho más integrados que los tradicionales. Pero, además, SEA-EU representa una manera distinta de entender la universidad. Ya no se trata únicamente de establecer convenios bilaterales, sino de construir un espacio académico compartido donde los recursos, el conocimiento y las oportunidades circulen entre todas las instituciones participantes.
El Plan también presta una atención especial a la cooperación internacional para el desarrollo. ¿Qué papel ocupa dentro de la estrategia de internacionalización?
Para nosotros la cooperación internacional forma parte de la propia identidad de la Universidad de Cádiz. No entendemos la internacionalización únicamente como movilidad o captación de estudiantes internacionales. También implica asumir un compromiso con el desarrollo sostenible, con la transferencia del conocimiento y con la reducción de desigualdades entre territorios. En ese sentido, la cooperación universitaria al desarrollo constituye una de nuestras líneas estratégicas más importantes. Trabajamos con universidades de numerosos países, desarrollamos proyectos conjuntos de investigación aplicada, formación y fortalecimiento institucional y contribuimos a la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030. La internacionalización debe servir también para generar un impacto positivo en la sociedad.
“La internacionalización debe servir también para generar un impacto positivo en la sociedad”
Dentro de las líneas de trabajo del Vicerrectorado, ¿se encuentra también la atracción de talento internacional hacia la propia Universidad?
Indudablemente, tan importante es que nuestros estudiantes y nuestro personal salgan al exterior como que la Universidad de Cádiz resulte atractiva para estudiantes, investigadores y profesorado de otros países. Cada año recibimos cientos de estudiantes internacionales que cursan parte de sus estudios en nuestros campus y organizamos programas específicos, como las escuelas internacionales de verano o los cursos de español del Centro Superior de Lenguas Modernas. Todo ello contribuye a crear un ambiente internacional dentro de la universidad y enriquece enormemente la experiencia de toda la comunidad universitaria.
La presencia de alumnado internacional genera nuevas oportunidades de aprendizaje intercultural, mejora las competencias lingüísticas y favorece una visión mucho más abierta de la realidad.
Después de todo este proceso de elaboración, ¿qué le gustaría que ocurriera dentro de cuatro años, cuando concluya el periodo de vigencia del plan?
Me gustaría que la internacionalización dejara de percibirse como una responsabilidad exclusiva del Vicerrectorado y pasara a formar parte de la cultura institucional de la Universidad de Cádiz. Ese sería, probablemente, el mejor indicador de éxito.Que cualquier estudiante considere natural realizar una experiencia internacional, presencial o virtual; que el profesorado incorpore la dimensión internacional a su docencia y a su investigación; que el personal técnico encuentre oportunidades de formación y colaboración con instituciones extranjeras; y que todas las unidades de la Universidad integren esa perspectiva en su actividad cotidiana.
La internacionalización no es un fin en sí mismo. Es una herramienta para mejorar la calidad de la universidad, ampliar las oportunidades de nuestra comunidad universitaria y fortalecer la capacidad de la UCA para responder a los desafíos globales.
