LA IMPRENTA EN CADIZ
El primer hecho que llama la atención al analizar los orígenes de la imprenta gaditana es su aparición en una fecha relativamente tardía. Hasta casi siglo y medio después de las obras surgidas del taller de Gutenberg no aparece el libro que inaugura la impresión tipográfica en Cádiz: Manuale Iudocum de Rodrigo Cabrera, 1598, quien vino de Sevilla con su prensa para realizar la edición.
Los impresores de los siglos XV, XVI, e incluso aún de los XVII, no tenían un lugar fijo de asentamiento, acudían allí donde eran requeridos, en una labor nómada obligada por la falta de la demanda suficiente de trabajo que les permitía sobrevivir. El primer impresor que se establece de forma definitiva en Cádiz es Juan de Borja, nombrado impresor de la ciudad en 1624. Le sucederá en su imprenta a su muerte francisco Juan de Velasco. Ante los problemas con que se enfrentan los artesanos tipógrafos por insuficiencia de trabajo, el impresor Machado, en 1662, pide que se le conceda la exclusiva para la impresión y la venta de los “conocimientos” pues la actividad de otros libreros que lo traían de Sevilla le impedían sostener el taller. Dicha exclusividad se le concede y continuará con Bartolomé Núñez de Castro, al sucederle. Este privilegio finalizará con la llegada a Cádiz del impresor Cristóbal de Requena, que se asienta en Cádiz en 1688, que iniciará una estirpe de impresores gaditanos que perdurará hasta mediados del siglo XIX. Durante el siglo XVII, la contrarreforma contribuye a la calidad, variedad, y número de ediciones de libros, la mayor parte de libros que se publican en Cádiz, son de carácter religioso (sermones, devocionarios, etc.),
Durante el siglo XVIII la ciudad iniciará, a raíz del progreso de su comercio con las colonias americanas, un período de auge económico que pondrá las bases de un progresivo avance de la industria tipográfica gaditana, como consecuencia del auge de centros culturales (Colegio de Cirugía, Academia de Nobles Artes,...).
Así aparecen, junto al linaje de los Gómez de Requena, los nombres de Jerónimo Alonso de Morales, Peralta, Miguel Gómez Guiraun, Manuel Ximénez Carreno, Manuel Espinosa de los Monteros, Antonio Murguía, Antonio de Alcántara. En el año 1801 llegarán a funcionar simultáneamente en Cádiz hasta siete imprentas, dando trabajo a una veintena de personas entre dueños y oficiales. En esta época aumenta considerablemente el número de títulos así como la variedad de temas. Estos efectos del esplendor del siglo XVIII, reflejará sus efectos en la vida cultural gaditana a todo lo largo del XIX.
Fuente: Catálogo de la exposición CÁDIZ, LA IMAGEN Y LA IMPRENTA. Autores: Luis Parodi, José Manuel Fernández Tirado y Alberto Ramos (1982).

