Arquitectura y urbanismo
Restos del recinto amurallado, Períodos almorávide (1087-1146) y almohade (1146-1264)
Las murallas fueron reutilizadas por los cristianos en la Baja Edad Media. Los lienzos actualmente conservados están ocultos entre viviendas. Sólo son observables en algunos tramos de las calles Muro, Ancha, Porvera, Larga y Consistorio (el recorrido de estas vías permite conocer con exactitud el perímetro que formaban estas murallas).
Trazado urbano de intramuros (siglos XII y XIII)
El actual trazado urbano del casco histórico de Jerez en intramuros es, en líneas generales, el concebido en época islámica. Es especialmente visible en el barrio de San Mateo donde incluso se conservan casas con estructuras y aljibes de esa época. Las iglesias principales del recinto (San Salvador –Catedral-, San Dionisio, San Marcos, San Lucas, San Juan y San Mateo) fueron construidas en el solar de antiguas mezquitas.
Casas mudéjares en intramuros (siglo XV)
Han llegado a nuestros días algunos ejemplos de viviendas con elementos y estructuras mudéjares. Las más importantes están situadas en el sector de San Mateo y, entre ellas, deben destacarse las localizadas en la Plaza de San Lucas y las calles Madroño y Las Cabezas (Casa de los Torres Gaitan).
Alcázar (época almohade, siglo XII)
Conserva buena parte de su estructura almohade, aunque con modificaciones posteriores cristianas. Su amurallamiento está prácticamente completo y se ha podido recuperar su primitiva entrada en recodo, bajo la Torre Mirador, conocida como Puerta del Campo. Entre sus elementos más importantes se encuentran:
1. La mezquita almohade conserva las partes sustanciales del ritual religioso islámico (alminar, patio de las abluciones, sala de oración y Mirhab). No obstante, su posterior transformación de Capilla de Santa María del Alcázar (primer templo cristiano de Jerez tras la conquista de Alfonso X) ha desvirtuado en parte la estructura original. Se añadió una bóveda en ladrillo, a la que luego se le colocó una linterna barroca, y una espadaña en el exterior. En la década de 1970 muchos de sus elementos fueron reconstruidos o recreados bajo la dirección de José Menéndez-Pidal
2. Los baños árabes, en bastante buen estado, presentan la estructura habitual en este tipo de construcciones de época almohade: cuentan con las habituales salas de aguas caliente, templada y fría y las bóvedas ochavadas sobre trompas con óculos estrellados. A lo largo del tiempo, ya durante la época cristiana, el edificio se utilizó sucesivamente como capilla, escuela y vivienda.
3. La Torre Albarrana, de planta octogonal y almenada. Tiene un doble encintado en su mitad superior que es muy característico del estilo almohade. Está situada en el vértice que estaba hacia campo abierto y fue uno de los elementos más destacados en la defensa de la ciudad.
4. La Sala de las Conchas, junto a la Torre Albarrana, es la única construcción originaria del palacio almohade que se conserva. De planta cuadrangular, cubierta con bóveda de arista de ocho planos sobre pechinas, cuenta con dos alcobas adyacentes a las que se accede a través de arcos de herradura con alfiz.
5. La Torre de Rodrigo Ponce de León, construida en 1471 por alarifes árabes durante la dominación cristiana siguiendo las mismas técnicas del resto de conjunto arquitectónico, por lo que se integra de forma armoniosa en la fortaleza. Está adosada a uno de los vértices de la Torre de Homenaje o del Rayo del viejo Alcázar. En origen estuvo separada del resto del Alcázar por un foso sobre el que se dispondría un puente levadizo.
Torre de la Catedral (mudéjar-barroco, siglos XV a XVIII)
En estilo mudéjar, practicado inicialmente por alarifes musulmanes que trabajaron para los cristianos, sobresale en la torre de la Catedral, construida sobre el solar de la antigua mezquita mayor. La fábrica original es la que llega hasta el cuerpo de campanas, un añadido posterior del barroco. Posiblemente está cimentada en el antiguo alminar.
Iglesia de San Dionisio (mudéjar-gótico-barroco, siglos XV a XVIII)
Su estilo arquitectónico es básicamente el mudéjar, aunque con elementos góticos y barrocos. Como la Iglesia de San Lucas, estuvo recubierta en su interior por una decoración del siglo XVIII que fue retirada en una restauración efectuada en 1965 por Rafael Manzano, salvo la correspondiente a la capilla de la cabecera de la nave de la Epístola. Tiene especial interés la torre vigía adosada a la cabecera, llamada de la Atalaya (o del Reloj, del Concejo o de la Vela). En ella se observan interesantes vanos ciegos de arcos lobulados, con capiteles de mocárabes y decoración de lacería. Asimismo, debe centrar nuestra atención la portada de acceso a la Capilla del Cristo de las Aguas, con su arco polilobulado y alfiz con lacería, por gran valor como obra que sintetiza los rasgos definitorios del trabajo de los alarifes en la zona.
Iglesia de San Juan de los Caballeros (mudéjar-gótico-renacentista-barroco, siglos XV a XVIII)
Los elementos mudéjares conservados son el ábside, la Capilla de la Jura, la Capilla de San José y una ventana morisca ciega cercana a la cabecera del templo. Son los elementos más antiguos del edificio, todos concentrados en la cabecera de la iglesia. Hacia los pies se fueron sucediendo, en diversas fases constructivas, tramos de bóveda en estilos que van del gótico al barroco. La Capilla de la Jura recibe su nombre de una leyenda que cuenta que los Caballeros Veinticuatro pidieron ayuda a Sancho IV, al estar cercados por el Sultán de Marruecos Aben Yusuf en 1285, y que allí juraron defender la plaza.
Iglesia de San Lucas (mudéjar-barroco, siglos XIII a XVIII)
La fábrica de este templo, como los otros de intramuros, fue construida sobre el solar de una mezquita. El conjunto del edificio es de época mudéjar, aunque los revestimientos decorativos de barroco en el interior y los añadidos arquitectónicos del exterior de estilo barroco impiden la observación de los elementos originales. Los visibles son las portadas de la fachada principal y del Evangelio y la zona del ábside que sobresale por encima del retablo dieciochesco.
Iglesia de San Mateo (mudéjar-gótico-barroco, siglos XV a XVI)
Diversos elementos mudéjares han sobrevivido a las reformas posteriores de este templo. Los que se perciben con más facilidad son la portada de la nave de la Epístola (con alfiz de lacería mudéjar de la primera mitad del siglo XV) y su correspondiente nave de tránsito –con capiteles y fustes partidos muy característicos y bóveda con mocárabes-, la portada de acceso a la sacristía y las capillas Bautismal, Villacreces y Suárez de Toledo, con nervaduras con dientes de sierra en las bóvedas.
Iglesia de San Marcos (mudéjar-gótico-barroco, siglos XV a XVII)
Al igual que en el caso de la Iglesia de San Mateo, a pesar de las reformas y ampliaciones posteriores, aún subsisten algunos elementos mudéjares en el edificio, como la portada y nave de tránsito de la fachada de la Epístola, el ábside y la capilla Bautismal. Como las iglesias de San Juan, San Lucas, San Mateo, San Dionisio y la Catedral, fue edificada sobre una mezquita de época almohade.ç
Iglesia de Santiago, Capilla de Ntra. Sra. de la Paz (mudéjar, siglo XV)
La parte más antigua de la Iglesia de Santiago, una de las dos parroquias primitivas en extramuros, era esta capilla. Su estructura y bóveda reproducen, a escala más reducida, los elementos propios de los grandes edificios religiosos mudéjares (Planta cuadrangular, nervaduras de dientes de sierra, decoraciones geométricas, etc.).
Iglesia del Convento de Santo Domingo (mudéjar-gótico-renacentista-barroco, siglos XV-XVI)
En este convento dominico, edificado en extramuros, tiene una espléndida nave central mudéjar (la cabecera y los tres primeros tramos de bóveda), con las características nervaduras de dientes de sierra. Asimismo, de esta misma época son algunas de las capillas laterales y el arco de ingreso a la nave de la Virgen del Rosario. Muy recientemente, durante las labores de restauración del claustro, ha aparecido un arco de época árabe que constituye el único resto islámico de Jerez conservado en extramuros.
Ermita de Aina (mudéjar, 2º mitad del siglo XIV)
Situada a orillas del Guadalete, en los llamados Llanos de La Ina (Aina significa fuente en árabe y, posiblemente, el nombre hace referencia a los recursos acuíferos con los que cuenta este paisaje). El pequeño templo, de tres naves separadas por arcos de herradura, fue construido para conmemorar la Batalla de Aina de 1339, en la que las tropas de Alfonso XI derrotaron a los benimerines.
Bodegas (neomudéjar, siglo XIX)
La estructura cuadrangular, con separación en varias naves divididas por arcos y cubierta a dos aguas sigue la estructura característica de los edificios mudéjares de la zona. Esta disposición del espacio facilita la alineación de andanas siguiendo las hileras de los pilares.
Iglesia de Las Reparadoras (neomudéjar, 1935)
Ejemplo tardío del estilo neomudéjar, que presenta, en planta rectangular de una sola nave, una estructura de ladrillo de inspiración orientalista y goticista, aunque con un concepto más libre que los ejemplos de este estilo del siglo XIX. Su diseñador fue Aurelio Gómez Millán.

