Situación y Perspectivas de Cooperación Cultural
Los intereses políticos, económicos y estratégicos de los dos países, además de los impuestos por la Unión Europea (UE) y el contexto internacional, precisan de un mayor conocimiento de la realidad de cada uno y de una estrecha colaboración. La cooperación cultural interesa también por sus implicaciones políticas y económicas. De hecho, parte de los programas de cooperación impulsados oficialmente en esta materia buscan una rentabilidad material evidente.
El futuro de las relaciones hispano-marroquíes, en todos los frentes, estará determinado por la inclusión de España como país miembro de la UE, organismo que está extendiendo se ámbito de competencias desde lo económico a la seguridad, políticas migratorias, relaciones exteriores y también en lo cultural. Los nexos y la cooperación cultural entre los dos países del Estrecho de Gibraltar en buena medida quedarán inscritos en este contexto. A su vez, Marruecos ansía mantener relaciones de privilegio con Europa; de hecho es país asociado a la UE. Esta dinámica propicia un marco de actuaciones y una superestructura que va mucho más allá de España y Marruecos, dado que la UE se ha embarcado en una política global con todos los países del sur del Mediterráneo, con el fin de estabilizar toda la región. El llamado Proceso de Barcelona, que arrancó en 1995, persigue objetivos de desarrollo económico y democratización en la frontera meridional de Europa, esto es, en el mundo árabe. Este proceso intenta también favorecer el diálogo intercultural. En definitiva, todo parece indicar que la cooperación hispano-marroquí acabará integrándose en el escenario de relaciones UE-Mundo árabe, más que en los asuntos bilaterales.
Concreciones de las políticas europeas en materia cultural hacia los países árabes ha sido la creación en 2003 de la Fundación Euro-Mediterránea para el Diálogo de Culturas, con sede en la ciudad egipcia de Alejandría. Además, en 2004 se creó el Grupo de Sabios sobre el diálogo entre los pueblos y las culturas del Mediterráneo, en el que la mencionada Fundación ha de desarrollar un papel fundamental.
Por lo que se refiere al marco particular de la cooperación cultural entre la UE y Marruecos, éste viene definido a consecuencia del Acuerdo Euromediterráneo de 1996 entre Marruecos y la UE, que intenta favorecer la tolerancia y el conocimiento de las dos culturas mediante la creación de grupos mixtos de jóvenes europeos y marroquíes, y la cooperación cultural general con el apoyo financiero de Bruselas, con objetivos concretos operativos en el horizonte de 2010.
Centrándonos en el apartado de cooperación cultural propiamente hispano-marroquí, el distinto grado de desarrollo económico y los desiguales niveles de riqueza (15 a 1 en la renta per cápita favorable a España) hace que sea el Estado español el que tome las iniciativas de financiación de los programas de cooperación conjuntos o de aquellos exclusivos de la acción española en Marruecos.
El Instituto Cervantes, con cinco centros operativos en las ciudades marroquíes más importantes, tiene un peso destacable en la acción cultural española. Es el organismo encargado de coordinar muchas de las políticas culturales. Su acción se centra en dos ámbitos preferenciales: difundir la cultura española y promover la cooperación cultural hispano-marroquí.
El Memorandum de Entendimiento, firmado el 30 de agosto de 2004 por los ministros de cultura de Marruecos y España, plantea una acción conjunta del Instituto Cervantes, la Dirección General de Cooperación y Comunicación del Ministerio de Cultura y la Consejería de Cultura y Cooperación de la Embajada de España, que trabaja en diferentes frentes: promoción y enseñanza de la lengua y la literatura, reuniones conjuntas de expertos en ciencias y letras, apoyo a programas y actuaciones musicales, actividades de cine y teatro, y un largo etc.
Fruto de todo ello es la realización de festivales cinematográficos y musicales, colaboraciones entre la Orquesta Filarmónica de Marruecos y las españolas, apoyo a la Escuela de Arquitectura de Rabat, al Instituto de la Escena y el Arte Dramático marroquí, a la Unión de Escritores Marroquíes. Se vienen celebrando semanas culturales de todo tipo, concursos de cine europeo y marroquí, festivales de danza.
Aparte del Estado central español, algunas Administraciones territoriales han mostrado interés en estrechar lazos culturales con Marruecos, en especial la Junta de Andalucía, que en cierto modo se siente heredera del espíritu de lo que fue al-Andalus, aparte de ser la que administra los programas sociales en el espacio fronterizo con Marruecos. En particular, los convenios y programas de ayuda de la Junta de Andalucía se realizan con instituciones territoriales, educativas y culturales de la zona norte de Marruecos, además de otro tipo de programas en relación al pueblo saharawi. Organismos públicos, como algunas Universidades, la Casa Árabe de Madrid y Córdoba y otras están profundizando mecanismos de cooperación con instituciones análogas del otro país.
Finalmente, numerosas ONGs españolas están implicadas en el desarrollo económico, social y cultural de Marruecos. Trabajan con organizaciones similares implantadas en el país vecino o colaborando con las agencias municipales marroquíes. Gracias al aporte financiero de la UE y a la solidaridad de muchos españoles, que directamente o por medio del porcentaje del impuesto de la renta que ceden a fines sociales, muchas ONGs pueden realizar su labor. Los programas de desarrollo rural, en regiones deprimidas como el Rif, son foco de atención preferente.
Como puede apreciarse a tenor de todos los elementos aludidos, la cooperación cultural con Marruecos se ejerce de norte a sur por parte de la Unión Europea y España. No se trata de paternalismo ni neocolonialismo, simplemente Marruecos no puede realizar una acción complementaria equivalente por disponer de menores recursos. Parte de los programas buscan fijar a los marroquíes en su territorio y controlar los flujos migratorios desde el norte de África hacia territorio europeo. Las políticas oficiales se caracterizan por perseguir fines prácticos con criterios de rentabilidad. Pero el acercamiento y conocimiento entre los pueblos, la recuperación del pasado andalusí por parte de España y el fomento de espacios compartidos entre los dos países requiere tan sólo de altruismo, amistad, hermanamiento y colaboración sincera y desinteresada. Se trata, no de crear un espacio fronterizo pacífico, sino uno mejor de vecindad.

