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El Arco del Estrecho: un origen común para Andalucía y Marruecos

 

Estrecho de Gibraltar

Gran parte de Andalucía y el Norte de Marruecos se han ido construyendo en un proceso geológico común que ha dado lugar a condiciones biofísicas compartidas y ha ido conformándose como una unidad específica entre el macizo hercínico de la Meseta Ibérica y el gran escudo africano.


En esta cuenca se fue levantando de manera progresiva el sistema montañoso Bético-Rifeño, que se desarrolló formando un arco abierto al actual Mar Mediterráneo. El Estrecho de Gibraltar se originó tras la fractura que dividió el sistema montañoso que se estaba formando en dos secciones con estructuras prácticamente simétricas, de modo que el sistema Bético quedó del lado andaluz y tiene su imagen casi especular en el sistema Rifeño del lado marroquí.

 

Esta historia geológica compartida ha originado el desarrollo de condiciones naturales muy parecidas en ambas orillas, de modo que han surgido ecosistemas comunes en los cuales el Estrecho aparece como un eje de simetría. Así, la geomorfología, litología y suelos, y, consecuentemente, el clima y las especies vegetales y animales, se repiten en las dos riberas originando paisajes casi idénticos. Una realidad reconocida por la ONU con la creación de la “Reserva de la Biosfera Intercontinental del Mediterráneo Andalucía (España)-Marruecos”.

 

El programa internacional MaB (Hombre y Biosfera) está dedicado a la investigación científica y a la formación. Fue creado por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) en noviembre del año 1971 y continúa hasta la actualidad. En 1974 nacen las Reservas de la Biosfera (RBs) formando parte de este mismo Programa en calidad de lugares representativos de los distintos tipos de ecosistemas presentes en la Tierra. El interés de establecer una Reserva de la Biosfera de estas características entre Andalucía y Marruecos deriva de la oportunidad de acercar de forma efectiva dos territorios que, a pesar de la división física que supone el Estrecho y sus diferencias políticas, religiosas y socioeconómicas, comparten aspectos de gran interés de su patrimonio natural y cultural.

 

"Las Reservas de la Biosfera, deben contribuir a preservar y mantener valores naturales y culturales merced a una gestión sostenible, apoyada en bases científicas correctas y en la creatividad cultural. La Red Mundial de Reservas de la Biosfera, tal como funciona, según los principios de la Estrategia de Sevilla, es un instrumento integrador que puede contribuir a crear una mayor solidaridad entre los pueblos y naciones del mundo".

 


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