Las relaciones hispano-marroquíes en perspectiva histórica
La experiencia histórica demuestra que las relaciones entre países vecinos son difíciles en el plano político y más permeables en cuanto al contacto entre los pueblos. Lo primero se explica porque suele haber hay litigios por fronteras territoriales, que muchas veces se han dirimido en el campo de batalla. Lo segundo porque la mayoría de las sociedades favorecen los intercambios comerciales, culturales y humanos entre diferentes pueblos, que suelen ser beneficiosos para todos ellos. España y Marruecos han seguido en su historial de relaciones esta dinámica general, que no sería muy distinta de la habida con otros vecinos respectivos.
A lo largo de los siglos, el lazo comunicativo entre las dos orillas del Estrecho de Gibraltar casi siempre ha sido posible, más aún en el caso de un mar, como el Mediterráneo, que históricamente ha facilitado los contactos y el trasiego entre las diferentes tierras bañadas por sus aguas, siguiendo el viejo dicho de que el mar une y las montañas separan. Es más fácil transportar hombres y mercancías en barcos bien equipados que atravesar cadenas montañosas, con accesos intransitables durante buena parte del año, a causa del viento o la nieve. De hecho, los vínculos entre España y Marruecos hay que comprenderlos en la dinámica histórica del mundo mediterráneo, que ha funcionado como un espacio de unidad, contacto e intercambio durante milenios, tal vez incluso mayores en la antigüedad que en los últimos siglos.
La pretensión de este espacio es explicar la evolución histórica de estas relaciones.

