CONCLUSIONES
El objetivo general de este proyecto es la elaboración de una página web que sirva como instrumento de sensibilización de la sociedad andaluza, contribuyendo mejorar su conocimiento de la realidad de la población de origen marroquí asentada en nuestra comunidad. Si, tal como evidencian distintas investigaciones, es la difusión de una imagen negativa de este colectivo por parte de los medios de comunicación, unida al desconocimiento de su situación real, lo que ha propiciado la atribución generalizada e indiscriminada a los marroquíes de ciertos rasgos y propensiones de conducta que provocan rechazo en una parte de la población autóctona y, por tanto, dificultan su integración, la difusión de información objetiva que rompa con esta percepción estereotipada del inmigrante marroquí debería contribuir a provocar el efecto contrario. La información generada en esta investigación, destinada a dotar de contenido la página web del proyecto, persigue esta finalidad.
La revisión de la bibliografía y de las fuentes documentales que hemos llevado a cabo nos ha permitido determinar el conjunto de prejuicios y estereotipos negativos que, referidos a la población de origen marroquí, conforman el imaginario colectivo de una buena parte de los andaluces. Los estereotipos detectados han orientado el diseño del guión y el análisis de las entrevistas realizadas a inmigrantes marroquíes con distintos perfiles asentados en diversos lugares de la geografía andaluza con objeto de obtener información sobre la situación social real de este colectivo. De este análisis podemos destacar algunos puntos que, tomados en conjunto, nos proporcionan una panorámica general de la inmigración marroquí en Andalucía:
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Los perfiles sociodemográficos que esperábamos encontrar en las distintas áreas geográficas se confirmaron en gran medida. En el área de la Bahía de Cádiz y en Algeciras encontramos marroquíes dedicados mayoritariamente a la actividad empresarial y al comercio como autónomos. En las ciudades, como Cádiz, Sevilla y Granada, encontramos variados perfiles ocupacionales: docentes universitarios, estudiantes, técnicos de la administración, propietarios de establecimientos de restauración y de teterías, etc. En todos esos lugares también hemos entrevistado a trabajadores contratados cuyos jefes son marroquíes. En Almería -en El Ejido y Roquetas de Mar- encontramos el mayor contraste ocupacional: trabajadores poco cualificados y titulados superiores con empleos estables. Esto es así porque en estas localidades se da la mayor concentración de población marroquí de Andalucía en el sector agrícola y su enorme presencia genera la necesidad de profesionales cualificados para atender sus demandas ciudadanas.
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En general, los inmigrantes marroquíes asentados en Andalucía manifiestan su voluntad de integrarse, lo que implica un esfuerzo por conciliar sus costumbres y tradiciones con los códigos de conducta de la sociedad andaluza pero, al mismo tiempo, reivindican su derecho a la identidad cultural.
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La formación de los inmigrantes y la edad a la que llegaron a nuestro país constituyen variables fundamentales a la hora de determinar sus actitudes en relación con la migración y la integración en el destino. Sin embargo, las diferencias de género no cristalizan en diferencias de actitudes y de motivación hacia la integración.
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La incorporación a la sociedad de acogida se hace más fácil si el motivo de la migración es la reagrupación familiar. Esta situación contrasta con la de los que llegaron solos.
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Aún cuando hayan seguido avatares diversos y muchos no hayan encontrado todavía el destino definitivo, la inmensa mayoría está en una situación administrativa controlada.
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Los relatos recogidos permiten apreciar cómo las políticas restrictivas y de control de flujos tienen como efecto complicar la vida de unas personas que, en síntesis, lo que pretenden es una vida mejor que no siempre encuentran.
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Respecto a la relación de los marroquíes con la ocupación y el empleo, hemos podido observar una enorme variedad de situaciones. Asimismo, hemos observado que la inserción al mercado laboral se realiza siguiendo una estrategia adecuada a las aspiraciones y los recursos disponibles.
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Las ocupaciones que los inmigrantes desempeñaban en su país de origen se relacionan con las que realizan en España, y las trayectorias laborales recorridas se inscriben en el marco de oportunidades disponibles según la capacitación de cada uno.
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El modelo de familia tradicional centrado en el cabeza de familia se corresponde con los inmigrantes laborales asentados antes de 1990. Entre los más jóvenes se acepta la contribución económica de las esposas.
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La mayoría de nuestros entrevistados viven en régimen de alquiler. Las estructuras de convivencia son variadas. En general, las unidades familiares y quienes han formado pareja viven en pisos, solos. Los jóvenes, viven en pisos compartidos como mecanismos de adaptación a la realidad de la carestía de la vivienda.
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Hemos observado una gran diferencia de unas zonas de Andalucía a otras en lo que se refiere a la discriminación de los inmigrantes por parte de los autóctonos. La clave explicativa de esta diferencia es el grado de concentración de inmigrantes y la estructura ocupacional. Así, como hemos señalado, si bien en las zonas de agricultura intensiva con alta concentración de inmigrantes, como Almería o Huelva, los informantes han manifestado sufrir discriminación y han relatado casos concretos, en otras zonas, como Cádiz, Granada o Sevilla, la percepción de la discriminación es más difusa.
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En algunas zonas de Almería, como El Ejido y Roquetas de Mar, hemos observado un ambiente social muy crispado debido a la discriminación constante y permanente que sufren y a las pésimas condiciones de trabajo. La distancia entre los nativos y los extranjeros (en nuestro caso, los marroquíes) parece insalvable.
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Los obstáculos para la integración que muchos inmigrantes perciben son el desconocimiento, el desinterés y la desconfianza que muestran los autóctonos respecto a sus patrones de conducta, costumbres y valores.
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Nuestros informantes, tanto varones como mujeres, han mostrado en general un alto grado de sociabilidad, además de facilidad para establecer relaciones sociales fuera del círculo del colectivo marroquí, abarcando tanto a españoles como a inmigrantes de procedencias diversas.
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El examen de los testimonios de los inmigrantes, en lo que se refiere a la idea del retorno, indica un relativo abandono de la misma. El arraigo en nuestra comunidad se ve facilitado por la cercanía de su país y el hecho de que la inmensa mayoría tengan legalizada su situación
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Los hijos constituyen, en general, la razón más reiterada para justificar la permanencia en Andalucía, y el eventual retorno se hace depender de su estabilidad o independencia.
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Si bien es verdad que el Islam, debido a que penetra en todos o casi todos los órdenes de la vida cotidiana y de la relación social, no sólo confiere una identidad religiosa sino también identidad cultural, el factor religioso no opera necesariamente como el elemento identitario primordial entre los marroquíes asentados en Andalucía.
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En muchos casos, la práctica religiosa de los marroquíes constituye más un elemento de sociabilidad y convivencia, y de reafirmación de la identidad cultural, en un contexto de adaptación a una nueva realidad en el que dicha identidad se ve cuestionada, que una verdadera y profunda implicación.
En general, los resultados obtenidos en las distintas fases de esta investigación ponen en evidencia hasta qué punto las imágenes dominantes que están condicionando la actitud de una parte de la sociedad andaluza ante la inmigración de origen marroquí están basadas en falsas premisas. Así, hemos observado que, ciertamente, la plena integración de los inmigrantes marroquíes en Andalucía está condicionada por los estereotipos asociados con su procedencia. Estos estereotipos influyen, como hemos señalado, en las actitudes y comportamientos de la población autóctona. Pero, además, el análisis de las entrevistas revela que no sólo los aplican los autóctonos: la interacción entre éstos y los inmigrantes se encuentra mediada por ciertos prejuicios y expectativas que circulan en ambas direcciones y que ejercen una fuerte influencia en la representación de la realidad por parte de estos últimos. Así, la imagen social negativa del inmigrante marroquí que se encuentra instalada en el imaginario colectivo andaluz penetra también en la idea que éstos tienen sobre sí mismos, condicionando su relación con los autóctonos y, por ende, su correcta integración.
Frente a la idea generalizada de que los marroquíes constituyen un colectivo homogéneo, con una identidad irremediablemente unida a su cultura de origen y un fuerte apego a sus normas y valores, que se muestra poco dispuesto a cuestionarlas y, menos aún a transgredirlas, los resultados de esta investigación reflejan una situación muy diferente. Ni los marroquíes constituyen un colectivo con una identidad cultural homogénea, ni las identidades son inmutables. Así, las entrevistas revelan un colectivo muy heterogéneo, no sólo en lo que se refiere a su origen geográfico y social, su proyecto migratorio, o sus características sociodemográficas, sino sobre todo en cuanto a su forma de vida y de adaptación a nuestra sociedad o a la manera de valorar su identidad cultural. Hemos observado, además, que estos aspectos no son, en absoluto, inmutables o definitivos, sino que evolucionan y se transforman en función del tiempo de asentamiento, el contexto social o las relaciones que se establecen en el mismo. Esto se hace especialmente evidente cuando nos centramos en el aspecto religioso, considerado como el eje identitario común de los marroquíes. Nos hemos encontrado con una gran diversidad en cuanto a la importancia atribuida a la práctica religiosa, así como en cuanto a la relevancia concedida a las normas y creencias propias de la religión musulmana. La postura adoptada ante la práctica religiosa está muy condicionada, además por variables como el tiempo de asentamiento o la edad de llegada a España.

