Andrés Segovia Torres

Doctor: M. Andrés Segovia Torres Marqués de Salobreña
Propuesta: Facultad de Filosofía y Letras
Padrino: Prof. Dr. M. Juan Antonio Pérez-Bustamante de Monesterio
Celebración: Facultad de Medicina 10 de diciembre de 1982
250 X 120

El maestro Andrés Segovia nace en Linares (Jaén) en el año 1893, donde vivía cerca de una guitarrería, por lo que llegó a comentar que “los efluvios de la guitarra acariciaron mi cuna”.

Trasladada su familia a Granada, comienza allí su aprendizaje autodidacta de la guitarra, sólo apoyado por unos breves estudios musicales en el Instituto de la Música de Granada. Su voluntad y exigencia le permiten, a pesar de sus pocos años, descubrir las enormes posibilidades del instrumento.

En el año 1910, con sólo 16 años, ofrece su primer recital de guitarra, en el Centro Artístico de Granada, y obtuvo alentadoras críticas que le impulsaron a continuar dando recitales por toda Andalucía. Su presentación vino en 1913, con su actuación en el Ateneo de Madrid. Sus giras por España se suceden, a pesar de su juventud, y en 1919 se desplaza por primera vez al extranjero: primero a países de Latinoamérica, más tarde a Europa. En su afán de ampliar el repertorio de guitarra, por entonces muy exiguo, logra que los compositores amigos comiencen a escribir para su instrumento (entre ellos, Villalobos, Rodrigo y Ponce). En 1924 triunfa en París, dejando fascinados a público y crítica. Su concierto en Nueva York motivó el siguiente comentario en el New York Times: “Él hace brotar de la guitarra el colorido de media docena de instrumentos […] Raras veces una audiencia de Nueva York fue tan unánime y calurosa en dar su conformidad y aprobación”.

Andrés Segovia amplía su repertorio gracias a su labor investigadora, que le lleva a estudiar y adaptar obras de los más renombrados vihuelistas. Entre sus adaptaciones destacan las hechas a partir de obras para laúd de Johann Sebastián Bach. El estreno de la Chacona de Bacha, por él transcrita, alcanzó un éxito memorable en París. Sus giras musicales lo llevan a lugares tan lejanos como Japón o Australia, una actividad que no abandona ni pasados sus 90 años. Su afición a la lectura le llevó a iniciar, con más de 70 años, un libro de memorias titulado “La guitarra y yo”. A Andrés Segovia le debe la guitarra el haber sido rescatada del nivel folklórico en que se encontraba y la ampliación de su repertorio. Quiso elevarla definitivamente, convirtiéndola en instrumento polifónico, y lo logró. Además, ha influido en los responsables de las mejores academias y conservatorios del mundo para que se abriesen en ellos la enseñanza de este instrumento, ofreciéndose él mismo a dar clases magistrales en Los Ángeles, Siena, Santiago de Compostela, Granada, Ginebra y hasta en el Metropolitan Museum of Arts de Nueva York.

Su incansable labor le hizo merecedor de la Cruz de Isabel la Católica, la de Alfonso X el Sabio, la medalla del Mérito al Trabajo, de las Bellas Artes, el Premio Nacional de Música y otros reconocimientos en España y el extranjero. En 1981, le fue impuesto el título nobiliario de Marqués de Salobreña. El maestro Segovia fue académico de diversas Academias de Bellas Artes (Roma, Estocolmo, Madrid, Sevilla, Granada…), y Honoris Causa por las Universidades de Oxford, Santiago de Compostela, Autónoma de Madrid, Granada, Loyola, North Carolina, Florida, y por el Internacional College de Los Ángeles, además de por la Universidad de Cádiz. Muere en Madrid el tres de junio de 1987.